7 de junio de 2022

EL LEGADO FORMATIVO DE D. EUSEBIO A LOS AA.AA.DB. - Nº 16

   

BLOQUE 1 - ESPIRITUALIDAD

TEMA 6º

LA ESPIRITUALIDAD SALESIANA, UNA FORMA PARTICULAR DE ORACIÓN

 

       La espiritualidad salesiana incorpora también a la Iglesia una forma particular de relacionarse con Dios y hacer oración.

        La oración salesiana, en sintonía con la vida salesiana, es sencilla y vital. Permite a las personas que se encuentren cara a cara con Dios y compartan con El lo que les pasa en cada momento de su vida, sin necesidad de utilizar métodos extraños y dedicar largas horas a rezar.

        En la espiritualidad salesiana, la relación con Dios no se circunscribe a los momentos en que se hace oración sino que se extiende a cualquier circunstancia de la vida. En cada momento del día, el discípulo de Don Bosco, hace el bien y así reza; además, es capaz de encontrarse con El y hablarle “cara a cara como un hombre habla con su amigo” (Ex 33,11).

     La oración que se privilegia en la espiritualidad salesiana centra su atención en Jesucristo. Es el amigo que siempre está presente en cada circunstancia por la que pasamos en la vida. Es también el maestro que, sabiamente, ayuda a crecer en humanidad y en gracia. Es el salvador que permite, a quien se fía de El, superar las situaciones de pecado que quitan la paz interior. Es quien permite a los miembros de la familia de San Juan Bosco apostar por el evangelio con profundidad y gozo. Es la persona que, como el Buen Pastor, sale a nuestro encuentro y nos anima a salir al encuentro de los demás.

             El encuentro con Jesucristo se realiza, de manera significativa, en la celebración de los sacramentos. En la escuela de Don Bosco, la maduración de la fe está relacionada con la frecuente práctica de los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación.

             Junto a Jesucristo, en la espiritualidad de Don Bosco y de sus seguidores, la figura de la Virgen ocupa un lugar importante. Ella es la Madre que acompaña a sus hijos y les da estabilidad. Es la Maestra que les ayuda a crecer. Es la Inmaculada, la llena de gracia, que les acerca a su Hijo. Es la Auxiliadora que protege a la Iglesia. Don Bosco decía al final de su vida que todo lo había hecho la Virgen. De esta manera explicaba la continua y amorosa presencia de la Virgen en cada uno de los pasos que había dado en su vida y cómo la habían experimentado los que lo rodeaban.           

 

1.- ¿Cómo podemos cuidar mejor la práctica de los sacramentos y la devoción a la Virgen?

2.- Elegir dos o tres cosas concretas podemos hacer para que los jóvenes se acerquen a los sacramentos y a la Virgen.

 


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