13 de abril de 2026

A Jerusalén, por Emaús. Esperanza perdida, fe reencontrada por medio de la caridad

El relato de los dos discípulos de Emaús podemos decir que es una experiencia de transformación que pasa de la ceguera espiritual al reconocimiento del Resucitado. Comento tres movimientos que, de alguna manera, tienen algo importante que decirnos también hoy a nosotros.

1. La sola comprensión humana nos deja en el camino

Los discípulos en la ruta hacia Emaús representan el límite de una interpretación puramente humana. Conocían los acontecimientos —la crucifixión, las voces sobre el sepulcro vacío— pero únicamente como información. Hechos que representaban tan solo una “tumba”, un “fracaso”, un “callejón sin salida”. «Nosotros esperábamos que él fuera el que iba a liberar a Israel» (Lucas 24,21). Todo reducido a cosas pertenecientes al pasado. La esperanza ya había muerto.

Este sentimiento habla con fuerza de nuestro momento actual. Vivimos rodeados de información, pero a menudo encallados en el sinsentido. Los ciclos de noticias, los traumas, las contradicciones de nuestro tiempo —si se leen solo a través del análisis humano— conducen a la desesperación. La conversación de los discípulos refleja la nuestra: los hechos sin significado se convierten en peso en lugar de luz. Lo que pensaban estaba encerrado en la caja de sus propias categorías humanas, y estas por sí solas no pueden abarcar la frontera de la resurrección.

¿Cuántas veces también nosotros intentamos “resolver” la fe solo con la razón, con el análisis social, con la solución de problemas institucionales? Es un esfuerzo al que le falta el aire de lo divino, un esfuerzo que pierde el oxígeno espiritual.

2. Jesús como compañero: la ampliación profética

Lo que impresiona es que Jesús, al ponerse en camino con ellos, no se revela inmediatamente. Primero escucha («¿De qué venís hablando?»), y después enseña. No minimiza su dolor, sino que lo afronta con una paciente pedagogía: «Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras» (Lucas 24,27).

Jesús no impone la comprensión, aunque es precisamente lo que necesitan. Invita a ensancharla. Los conduce con delicadeza fuera de su laberinto. El razonamiento de los discípulos, el Mesías que imaginaban, todo ello es ampliado y profundizado a través de las Escrituras. El mensaje de los profetas es un texto vivo, no muerto.

El detalle más hermoso es que, aunque escuchaban con atención, no lo reconocieron mientras enseñaba. El reconocimiento llega después. Con la esperanza todavía vacilante, ofrecen al querido compañero su hospitalidad (partir el pan).

Aquí tenemos una hermosa lección para hoy. No se trata solamente de transmitir la doctrina, por noble y urgente que sea. Es necesario ayudar a las personas, con calma y paciencia, a ver su propia vida, sus preguntas y sus esperanzas dentro de una comprensión más amplia del mensaje de Jesús. Esta escucha requiere comunidad y se alimenta de comunión. Es un paso hacia la verdadera comprensión, es decir, cuando se abren “los ojos del corazón”.

3. Encontrarlo al partir el pan: ojos abiertos sin verlo

La paradoja es exquisita: «Se les abrieron los ojos y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista» (Lucas 24,31). Lo encuentran precisamente sin verlo, reconociéndolo en el gesto de hospitalidad y comunión.

Este es el punto más profundo. La Eucaristía no es solo un recuerdo ritual, sino la realidad continua de la presencia de Cristo a través del don y la entrega de sí mismo. Los dos discípulos ahora ya no necesitan una prueba visual continua. Han experimentado algo más profundo: la participación en su entrega.

A estos tres pequeños pasos quisiera añadir algunas luces para nuestro camino.

a. Salir de una fe esclava de lo inmediato y de las apariencias

También hoy corremos el riesgo de vivir la fe en Jesús con la misma mentalidad dominante del cálculo: quisiera ver, estar seguro. Acepto, sí, pero con condiciones.

En cambio, Jesús, compañero de Emaús, nos invita a un modo diferente que comienza por la cercanía, se enriquece con la escucha y conduce a la comunión. Este camino está marcado por la paciencia y la caridad. Gradualmente, Jesús nos pide desmontar esas estructuras de miedo y de defensa que nos mantienen prisioneros de nosotros mismos. El Jesús que descubrimos a través de la enseñanza nos invita a ir más allá, entrando y asumiendo su modelo de autodonación. Nos pide renunciar a las falsas imágenes, salir de las trampas de dependencia de todo tipo, ofreciéndonos él mismo el ejemplo: entregándose hasta la cruz. Fijando los ojos en él, muerto y resucitado, reconocemos nuestras “prisiones” sin miedo y las superamos con valentía.

b. La vivencia auténtica de la fe se reconoce por la hospitalidad

Los dos discípulos podían haberse resistido a las palabras de Jesús. Sin embargo, no lo hicieron. Se dejaron interpelar. No olvidemos que habían perdido toda esperanza, quizá también la fe. Pero no habían perdido la capacidad de acogida, de hospitalidad: seguían siendo discípulos capaces de vivir la caridad.

Aquí, en este punto y solo en este momento, se produce el giro: lo reconocieron al darle hospitalidad. Al acoger a Jesús, Jesús se les entregó por completo, todo él mismo. Le pedían que permaneciera “con ellos”. ¡En cambio, Jesús les pagó permaneciendo “en ellos”!

c. La Eucaristía como culmen y comienzo

El partir el pan no es el final de la historia; al contrario, es el inicio de su auténtica historia. Aunque anochecía, los dos discípulos regresan inmediatamente a Jerusalén, a la comunidad, para dar testimonio. La oscuridad exterior ya no tiene poder sobre la luz que llena el corazón del creyente. La verdadera fuerza de la Eucaristía es la que impulsa hacia fuera, hacia el otro, hacia lo alto.

Esta es la belleza de la fe en Cristo, sostenida por la esperanza y vivida con caridad.

16 de marzo de 2026

EDUCAR EN LA MISERICORDIA

La parábola del fariseo y del publicano (Lc 18,9-14), para nosotros educadores y evangelizadores, no es simplemente un relato moral sobre la soberbia y la humildad, sino una revelación profunda sobre cómo Dios sale a nuestro encuentro y sobre cómo estamos llamados a transmitir esta experiencia transformadora.

La fe como llamada a una relación de misericordia

Cuando el fariseo sube al templo, lleva consigo una imagen de Dios construida a su propia medida: un Dios que registra méritos y deméritos, que premia a los justos y condena a los pecadores. Su oración es una comparación con los demás: «Te doy gracias porque no soy como los otros hombres». Falta una relación auténtica. Solo hay autocomplacencia.

El publicano, en cambio, entra en el templo consciente de su propia indignidad. Su «Oh Dios, ten piedad de mí, que soy pecador» no es desesperación, sino la apertura valiente a una relación posible precisamente porque está fundada en la misericordia. Él intuye lo que el fariseo ha perdido: Dios no es un juez, sino un Padre que espera el regreso de los hijos lejanos.

Para nosotros educadores, esta distinción es fundamental. ¿Cuántas veces, inconscientemente, transmitimos una imagen de Dios más parecida a la del fariseo? ¿Un Dios que observa, evalúa, premia o castiga según nuestras prestaciones espirituales? La educación en la fe favorece el encuentro con la misericordia, una experiencia en la que descubrimos que somos amados porque somos hijos amados incluso en nuestra fragilidad.

Evangelizar significa introducir a las personas en esta relación misericordiosa, porque Dios no espera nuestra perfección para amarnos, sino que precisamente en nuestra pobreza manifiesta la riqueza de su amor. Esta es la buena noticia que debemos anunciar: una relación que transforma desde dentro.

Una relación que nace de la humildad del corazón

La humildad del publicano es la condición que hace posible el encuentro con Dios. Permaneciendo «a distancia» y «sin atreverse siquiera a levantar los ojos al cielo», reconoce la desproporción infinita entre la santidad de Dios y su propia miseria, pero también confía en que precisamente este Dios santo se inclina hacia quien se reconoce necesitado.

En cambio, la oración del fariseo está llena de «yo»: «Yo ayuno», «Yo doy el diezmo». Ha construido su identidad religiosa sobre la afirmación de sí mismo, sobre la comparación con los demás, sobre la demostración de sus obras. Se siente ya lleno, ya llegado, ya justo.

En el ámbito educativo y evangelizador, la humildad del corazón es la capacidad de reconocerse constantemente necesitados de salvación, de no dar nunca por supuesto el propio vínculo con Dios, de mantenerse abiertos al don de su gracia. Es la actitud de quien sabe que la vida cristiana no es una posesión adquirida de una vez para siempre, sino un camino cotidiano en el que uno se deja moldear por la misericordia divina.

Como educadores, estamos llamados a testimoniar primero esta humildad, reconociendo nuestros límites, nuestras fragilidades, nuestra continua necesidad de conversión. Solo así nos volvemos creíbles y creamos espacios en los que también los demás puedan quitarse las máscaras y presentarse ante Dios tal como son.

Ser pecadores amados y perdonados

La conclusión de la parábola es desconcertante: «Este, a diferencia del otro, volvió a su casa justificado». El publicano, que no tenía nada que presentar salvo su propia miseria, lo recibe todo. El fariseo, que tenía mucho que exhibir, permanece en su estéril ilusión.

Dios no justifica a quien se cree justo, sino a quien se reconoce pecador. No llena a quien está lleno, sino a quien está vacío. No se encuentra con quien no siente necesidad, sino con quien implora curación. Es la paradoja evangélica: somos salvados porque, a pesar de nuestro ser pecadores, más grande es la misericordia de Dios.

En la educación religiosa contemporánea, la parábola nos indica que cuando reconocemos el pecado nos abrimos a la gracia que transforma. El pecado no nos aplasta.

Ser pecadores amados y perdonados no es un estado de inferioridad, sino la condición propia del cristiano. Es la identidad que nos permite vivir en libertad, sin fingir ser perfectos, sin esconder nuestras caídas, sin construir fachadas de respetabilidad. Es la conciencia de que el fundamento de nuestra vida no está en lo que hemos hecho, sino en lo que Dios ha hecho y sigue haciendo por nosotros.

Testigos de la misericordia de Dios vivida personalmente

El publicano que vuelve a casa justificado se convierte inevitablemente en un testigo. No puede callar la experiencia de haber sido acogido, perdonado, levantado. Su vida hablará de esa misericordia que lo ha transformado.

Y aquí se juega la verdadera evangelización. No anunciamos teorías abstractas sobre la misericordia de Dios, sino que damos testimonio de una experiencia personal. Hablamos de un perdón que hemos recibido, de un amor que nos ha buscado y encontrado, de una relación que ha dado sentido a nuestra existencia.

Para quien trabaja en el ámbito de la educación y la evangelización, esto significa ante todo cultivar la propia vida espiritual como experiencia viva de esta misericordia. Antes de ser maestros, debemos ser discípulos; antes de enseñar, debemos aprender; antes de dar, debemos recibir. La credibilidad de nuestro anuncio se mide por la verdad de nuestra experiencia.

Además, significa crear contextos educativos en los que las personas puedan vivir esta misma experiencia. No ambientes de juicio, sino de acogida; no lugares donde haya que demostrar méritos, sino espacios donde se pueda reconocer la fragilidad; no estructuras donde se adquieren competencias religiosas, sino comunidades donde se experimenta la ternura de Dios.

La parábola del fariseo y del publicano nos recuerda que la educación en la fe es esencialmente una introducción a una relación: la relación con un Dios que nos ama con amor misericordioso, que siempre nos espera, que siempre nos perdona, que hace de nuestra pobreza el lugar de su encuentro con nosotros.

13 de marzo de 2026

CRÓNICA DE LA ASAMBLEA FEDERAL 2026 DE LA LÍNEA

 

La ciudad de La Línea de la Concepción fue el escenario de la VII Asamblea Federal de la Federación Regional de Antiguos Alumnos de Don Bosco de la Zona Sur, celebrada los días 7 y 8 de marzo, en un encuentro que reunió a representantes de asociaciones de Andalucía, Canarias y Extremadura para compartir formación, convivencia y trabajo asociativo.

Los consejeros y acompañantes comenzaron a llegar a la ciudad gaditana durante la tarde del viernes, teniendo la oportunidad de disfrutar de un primer contacto con el ambiente y la vida nocturna de La Línea.

La jornada del sábado dio comienzo con el acto de apertura y los saludos institucionales, a cargo del alcalde de La Línea de la Concepción, Juan Franco; del director de la Casa Salesiana, Manuel del Rosal; del presidente de la Asociación local, Aurelio Mota; y del presidente regional de la Federación, José Puerto. Tras la oración inicial, la presentación de los consejeros, la constitución de la mesa presidencial y la aprobación de las actas, se dio paso al primer momento formativo del encuentro.


La ponencia central giró en torno a la comunicación en el ámbito asociativo y a la presentación de la aplicación Boscogest, herramienta destinada a facilitar la gestión de las asociaciones. La exposición estuvo a cargo de Clara Contreras, presidenta nacional joven, quien explicó el funcionamiento de la aplicación y la importancia de una comunicación eficaz mediante dinámicas participativas que contaron con una excelente acogida entre los asistentes.

Tras el descanso de media mañana comenzó la Asamblea Ordinaria. El presidente regional, José Puerto, realizó un balance de los cuatro años de su mandato mediante una presentación en la que repasó las principales líneas de trabajo desarrolladas durante este tiempo.

A continuación, intervino la tesorera de la Federación, María José Martín, quien presentó el cierre contable de 2025 y los presupuestos previstos para 2026, ambos aprobados por unanimidad. Durante su intervención quiso agradecer públicamente la labor del vicetesorero, Ceferino Moreno.

El secretario regional, Óscar Cuadrado, presentó el informe de secretaría, basado en los datos y estadísticas actuales de la Federación, que cuenta en estos momentos con 18 asociaciones y un total de 1.656 socios.

Por su parte, el delegado regional y vocal de formación, el salesiano José Manuel Pozas, explicó el trabajo realizado en el ámbito formativo y presentó la carta del Rector Mayor, don Egidio Viganó, que será trabajada a lo largo del curso mediante pequeños temas que se desarrollarán en las reuniones de las asociaciones.

La comunicación también tuvo su espacio con la intervención de Javi Marqués, vocal de comunicación, quien presentó la memoria anual y compartió un balance de los diez años de trabajo al frente de esta área. Durante su intervención tuvo palabras de agradecimiento para el más del centenar de colaboradores que han participado en este tiempo, con una mención especial para Maribel Fernández (Antigua Alumna de Málaga) y Pedro Torrico (Antiguo Alumno de Pozoblanco) por su colaboración en la vocalía.

La sesión de la mañana concluyó con el informe del presidente regional joven, Rafa Zafra, quien destacó el buen momento que vive el movimiento joven y la incorporación de nuevos grupos, entre ellos el de Las Palmas de Gran Canaria. Zafra aprovechó también la ocasión para despedirse del cargo tras nueve años de intenso trabajo al servicio de los jóvenes.

Durante la tarde del sábado los participantes pudieron disfrutar de una visita por el centro histórico de La Línea de la Concepción, recorriendo algunas de sus calles, monumentos y parroquias más representativas. Paralelamente, los acompañantes realizaron distintas visitas culturales, entre ellas una excursión a Gibraltar el sábado y un recorrido por los alrededores de la ciudad el domingo por la mañana.

Al caer la tarde se celebró la Asamblea Federal Extraordinaria, en la que se concedió el Distintivo de Honor en su categoría de plata a los salesianos don Antonio Rides Romero, actual delegado local de Pozoblanco, y don José Manuel Pozas Murcia, actual delegado regional.



En esta misma sesión fue reelegido como presidente regional José Puerto Aparicio, quien continuará al frente de la Federación durante el próximo mandato.

La jornada concluyó con la celebración de la Eucaristía en la iglesia de la Casa Salesiana de La Línea, presidida por el delegado inspectorial para la Familia Salesiana, don Luis Fernando Álvarez. La celebración terminó con todos los presentes cantando juntos el himno a Don Bosco.

El domingo por la mañana comenzó con la oración y continuó con el informe de las asociaciones presentes en la Asamblea. Participaron representantes de las asociaciones de Las Palmas de Gran Canaria, Algeciras, Cádiz, Carmona, Córdoba, La Cuesta, La Orotava, Palma del Río, Pozoblanco, Santo Domingo Savio, Sevilla-Trinidad y la anfitriona, La Línea de la Concepción.

También hubo espacio para otras intervenciones, entre ellas las del presidente confederal, Diego Aragón, y del presidente de la Fundación Juan Bosco Siglo XXI, Pedro J. Cantos.

La Asamblea Federal, prevista para 2027, se celebrará en Sevilla, organizada por la Asociación de Sevilla-Trinidad.

Agradecemos a la Asociación de La Línea de la Concepción su hospitalidad, el trabajo realizado y la excelente organización de esta Asamblea.


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8 de marzo de 2026

SERVICIOS TÉCNICOS DE LA ASAMBLEA

 GRACIAS AL MODERADOR DE LA ASAMBLEA, CÉSAR HERNÁNDEZ, POR SU BUEN TRABAJO, CONTROL Y SEGUIMIENTO DE LOS HORARIOS Y REGLAMENTO DE LA ASAMBLEA.


AGRADECEMOS AL EQUIPO DE SECRETARÍA, ÓSCAR J. CUADRADO, POR LA LABOR REALIZADA PARA DEJAR CONSTANCIA Y MATERIALIZAR CUANTO HA ACONTECIDO EN EL TRASCURSO DE LA ASAMBLEA.

GRACIAS AL EQUIPO DE COMUNICACIÓN DE LA FEDERACIÓN, POR SU SERVICIO DE PODER TRANSMITIR LA ASAMBLEA FEDERAL AL RESTO DE LOS ASOCIADOS NO PRESENTES EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN.



GRACIAS LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN

 CON LAS PALABRAS DE JOSÉ PUERTO, SE DA POR CONCLUIDA LA VII ASAMBLEA FEDERAL ORDINARIA 2026 DE LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN.

AGRADECEMOS A LA ASOCIACIÓN DE LA LÍNEA DE ANTIGUOS ALUMNOS DE DON BOSCO POR LA ORGANIZACIÓN, PREPARACIÓN, ACOGIDA, DISPONIBILIDAD, SERVICIO Y ATENCIÓN PRESTADA EN LA REALIZACIÓN DE LA ASAMBLEA FEDERAL 2026. 

¡FELICIDADES!



SEVILLA-TRINIDAD SERÁ LA SEDE DE LA ASAMBLEA FEDERAL 2027

  LA CIUDAD DE SEVILLA SERÁ LA SEDE DE LA PRÓXIMA ASAMBLEA FEDERAL 2027.



INTERVENCIÓN DE LA EJECUTIVA CONFEDERAL

 DIEGO ARAGÓN, PRESIDENTE CONFEDERAL, INFORMA SOBRE LA ACTUALIDAD DE LA CONFEDERACIÓN NACIONAL. TAMBIÉN TIENEN LA PALABRA PEDRO J. CANTOS, PRESIDENTE DE LA FUNDACIÓN JUAN BOSCO SIGLO XXI

Diego Aragón, Presidente Confederal

Pedro J. Cantos, Presidente de la Fundación Juan Bosco Siglo XXI

INFORME DE LAS ASOCIACIONES

 A CONTINUACIÓN LE TOCA LA PALABRA A LAS ASOCIACIONES LOCALES

Sonia Suárez, Presidenta de Las Palmas

Álvaro López, Presidente de Algeciras
Cristóbal Sánchez, Vicepresidente de Cádiz

José Ángel Falcón, Presidente de Carmona

Jesús Luque, Presidente de Córdoba

José Quintana, Miembro de la Ejecutiva de La Cuesta

Javier Barcos, Presidente de La Orotava

Isaac Montero, Presidente de Palma del Río

Juan Márquez, Presidente de Pozoblanco



JORNADA DEL SÁBADO TARDE EN LA ASAMBLEA

 LA TARDE DEL SÁBADO, LOS CONSEJEROS DE LA ASAMBLEA JUNTOS CON LOS ACOMPAÑANTES, VISITARON LA CIUDAD DE LA LÍNEA, RECORRIENDO LAS CALLES Y MONUMENTOS MÁS IMPORTANTES DE LA CIUDAD.


LA TARDE TERMINÓ CON LA ASAMBLEA FEDERAL EXTRAORDINARIA Y LA EUCARISTÍA EN LA IGLESIA DE MARÍA AUXILIADORA, PRESIDIDA POR EL DELEGADO INSPECTORIAL PARA LA FAMILIA SALESIANA, DON LUIS FERNANDO ÁLVAREZ.


TERMINÓ LA JORNADA CON LA CENA Y UNA MARAVILLOSA VELADA NOCTURNA.

7 de marzo de 2026

JOSÉ PUERTO, REELEGIDO PRESIDENTE REGIONAL

 EL ANTIGUO ALUMNO CARMONENSE, JOSÉ PUERTO APARICIO, HA SIDO REELEGIDO COMO PRESIDENTE REGIONAL DE LA FEDERACIÓN ZONA SUR POR OTRO CUATRIENIO.



LES SEGUIMOS DESEANDO LO MEJOR.