3 de febrero de 2026

MENSAJE A LOS JÓVENES DEL MOVIMIENTO JUVENIL SALESIANO

ENERO DE 2026

«Haced lo que él os diga»

El vino de la verdad y la amistad

Queridos jóvenes

Es con gran alegría que me dirijo a vosotros con motivo de la fiesta de nuestro Padre y Maestro Don Bosco. Es mi vivo deseo continuar con esta hermosa tradición en la que el Rector Mayor dirige un mensaje a los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano precisamente con motivo de esta ocasión. Lo hago a la luz de la Estreña 2026, que toma como punto de partida el episodio de las bodas de Caná. María observa: «No tienen más vino», y después de decírselo a Jesús, simplemente dice a los sirvientes: «Haced lo que él os diga». Comparto este mensaje también a la luz de lo que está viviendo el mundo y escuchando la invitación del Papa León a vivir los desafíos como oportunidades para ser testigos hoy de la buena nueva.

 


I. La invitación de María: un gesto de escucha profética

«No tienen más vino». Así se dirige María a Jesús en Caná, no porque ya conozca la solución, sino porque percibe que es necesaria una intervención diferente. Y cuando pide a los sirvientes: «Haced lo que él os diga», no pronuncia una palabra de e , de simple obediencia burocrática. Es una invitación a reconocer la presencia de Aquel que puede transformar la crisis en algo nuevo, y a disponerse a hacer exactamente lo que Él manda, incluso cuando parece absurdo.

En este momento histórico en el que vivimos un ambiente pesado y dramático, donde la guerra parece la única gramática posible y la ley del más fuerte domina las relaciones internacionales y personales, donde los lazos humanos se reducen a transacciones comerciales y a lógicas de beneficio, el tema de la Estreña 2026 no es ingenuo. Al contrario. Es un grito profético que invita al Movimiento Juvenil Salesiano a reconocer que el momento que vivimos —en el que echamos en falta el vino de la concordia y el respeto al más débil— es también un momento de gracia y nos llama a responder con un testimonio arraigado en la persona de Cristo. Queremos comprometernos como los siervos que escuchan porque creen.

 

II. Una palabra auténtica ante el lenguaje ambiguo y la verdad perdida

En su discurso al Cuerpo Diplomático del 9 de enero de 2026, el Papa León XIV señala un problema radical de nuestra época: el lenguaje, que normalmente es el medio privilegiado para conocerse y encontrarse, se utiliza de manera ambigua: «se convierte cada vez más en un arma con la que engañar o golpear».

En este contexto —afirma el Papa a modo de ejemplo— las palabras están perdiendo su verdadero valor: «paz» también puede significar dominio a través del poder militar, «libertad» también puede traducirse en uniformidad ideológica impuesta, «derechos» se vuelven autorreferenciales y se excluyen mutuamente. Así se pone de manifiesto un deslizamiento hacia una humanidad marcada por un «cortocircuito de los derechos humanos», donde la búsqueda de bienes y poder «mata» la convivencia pacífica.

Este es el «campo» en el que el Movimiento Juvenil Salesiano está llamado a vivir y habitar: recuperar la palabra verdadera, no deliberadamente ambigua, para comprender y decir las cosas, y marcada por la amistad auténtica, encarnada en el día a día de los caminos pastorales y las experiencias fraternas, en cuyo seno y como garantía de ellas florece y resuena una palabra no ambigua, que no traiciona la verdad.

 

III. La escucha sincera como transformación

La invitación de María no es un conformismo banal. «Haced lo que él os diga» presupone ante todo una escucha profunda. Esta escucha, madura, atenta y penetrante, exige oír la voz de Jesús en medio del ruido y las medias verdades del mundo e . La suya es una voz que reconoce la autoridad de la verdad, no de la fuerza bruta y arrogante.

En el contexto contemporáneo, «haced lo que él os diga» significa entonces aprender a reconocer y dar espacio a la voz que habla de verdad, de amor sin cálculo, de dignidad incondicional. Es lo contrario de la lógica que domina el discurso público contemporáneo, donde cada palabra se filtra a través de los intereses del poder.

El Movimiento Juvenil Salesiano está llamado a ser una comunidad de escucha capaz de transformar: escuchar al Señor en el Evangelio, escuchar a los jóvenes en sus preguntas más profundas, escuchar a los pobres que claman, escuchar los signos de los tiempos. Si nuestros caminos educativo-pastorales no se nutren de la Palabra de Dios, se corre el riesgo de que cualquier palabra alternativa no resista la ambigüedad difusa que se está convirtiendo en estilo y método. Solo la Palabra tiene la fuerza de esa verdad que desenmascara la ambigüedad y repara ese «cortocircuito» que ha hecho caer en el vacío la verdadera fraternidad. De una comunidad de escucha madura nacen amistades verdaderas y auténticas.

 

IV. La profecía de la fraternidad y la verdadera amistad como testimonio a contracorriente

Hablando a la Curia Romana (22 de diciembre de 2025), el Papa León cita a un maestro de verdad y claridad, San Agustín: «En todas las cosas humanas, nada es querido por el hombre sin un amigo». Sin embargo, ¿cuánta amistad auténtica hay entre las personas más allá de la tentación de los «me gusta», del poder, de la ansia de sobresalir, del cuidado de los propios intereses?

Es aquí donde la amistad se convierte en una elección política en el sentido más noble de la palabra: una elección de principios por el bien de la ciudad, de la polis. Cuando, en un mundo fluido, elegimos decir «te amo no por lo que me das, sino por lo que eres», realizamos un acto de resistencia a la cultura que consume también las relaciones humanas. Cuando acogemos a quien no es útil, a quien es descartado por la lógica productivista, estamos dando testimonio de otra gramática.

El Papa observa que esto se convierte en «una señal también hacia fuera, en un mundo herido por las discordias, las violencias, los conflictos». Y añade un pensamiento que para nosotros, salesianos, es muy elocuente: «No somos pequeños jardineros ocupados en cuidar su propio huerto, sino discípulos y testigos del Reino de Dios, llamados a ser en Cristo levadura de fraternidad universal».

La fraternidad y la amistad encarnadas en la vida del Movimiento Juvenil Salesiano no son una huida del mundo, sino una levadura en el mundo. No es una experiencia intimista en un huerto cerrado, reservado para unos pocos, sino un verdadero «laboratorio» donde experimentar ya aquí, en el tiempo presente, los lazos que hacen brotar el futuro.

 

V. Don Bosco como maestro de esta «nueva cultura»

Don Bosco no escribió tratados sobre el tema de la paz. No teorizó sobre la fraternidad. Se puso como peregrino al lado de los jóvenes rechazados por la sociedad. De manera sencilla pero pertinente, les dijo que eran importantes, que eran amados. Y lo dijo ofreciéndoles espacios educativos, experiencias espirituales y amistades auténticas que les ayudaron a crecer de manera integral.

Valdocco era el «laboratorio» de acogida, de gratuidad, de amistad auténticaAquí tiene sus raíces el Movimiento Juvenil Salesiano, que hoy sigue comprometido en recrear la experiencia de Valdocco: un espacio donde la «ley del más fuerte» era desarmada por la lógica del amor preventivo.

Don Bosco sigue siendo revolucionario al vivir y comunicar el amor del Evangelio de Jesús. El espíritu de familia que nos fue legado fue la ruptura de la lógica del dominio a través del reconocimiento de la dignidad. Vivió plenamente «lo que Jesús le dijo»: acoger, acompañar, creer en el cambio posible incluso cuando el mundo toma otro rumbo.

 

VI. Tres pistas concretas para el Movimiento Juvenil Salesiano

Partiendo del acontecimiento de Caná, y llevándolo a nuestra experiencia personal y comunitaria a través de la escucha de Jesús y de su Vicario, hemos identificado algunas pistas de reflexión que pueden ayudaros a comprender el mundo en el que vivimos, con sus bellezas y sus riesgos. Ahora me gustaría continuar con algo concreto, con algunas indicaciones prácticas que os invito a considerar, discutir y poner en práctica.

1. La revolución de la amistad

Nos comprometemos con la «revolución de la amistad», como un acto por el bien y el crecimiento de la ciudad humana, de la polis, convencidos de que solo así se interrumpe el «cortocircuito de los derechos» del que habla el Papa León. Cuando un joven elige amar gratuitamente, sin esperar nada a cambio, sin calcular la utilidad, está diciendo no a la mercantilización de los vínculos.

Esto se plasma en lo cotidiano:

  • En el rechazo a construir amistades condicionadas, en las que el otro solo vale si es útil, simpático, «interesante»;

  • En la elección de acoger a los descartados, marginados, a los que no «producen» valor en el mundo del espectáculo y las redes sociales;

  • En el valor de decir la verdad al amigo, con humildad, no para dominarlo, sino para ayudarlo a crecer;

  • En el compromiso conjunto no para «ganar» a los demás, sino para construir ciudades más justas y fraternas.

 

2. Habitar y promover «laboratorios de acogida»

El carisma salesiano vive de la «gracia de la unidad» entre lo humano y lo divino, la dimensión espiritual y la cultural, educativa y profesional. Las Constituciones Salesianas (n. 21) trazan esta unidad llamándola «espléndida armonía de naturaleza y gracia». Vemos en Don Bosco una profundidad humana, «rica en las virtudes de su pueblo... abierta a las realidades terrenales». Pero también vemos a una persona profundamente enamorada de Dios, «llena de los dones del Espíritu Santo». Esta es nuestra herencia: el carisma salesiano que une el deseo de la felicidad en el tiempo y en la eternidad, haciendo que la vida terrenal esté llena del amor de Dios, inspirada y guiada por él.

El Movimiento Juvenil Salesiano, en sus espacios —oratorios, parroquias, centros de acogida, escuelas, comunidades formativas, grupos— sea promotor de la «gracia de la unidad» que haga brotar en el presente experiencias sanas, concretas, «semilleros» de futuro, «laboratorios de acogida», donde:

  • se respira un aire diferente al del mundo competitivo, donde no se gana «contra» alguien, sino que se construye «juntos»;

  • los vínculos no son transacciones – no «qué puedes hacer por mí», sino «quién eres para mí»;

  • se experimenta el cuidado de los frágiles como reconocimiento de su dignidad infinita;

  • la alegría que surge no es el triunfo sobre el enemigo, sino la communio, el tejido relacional regenerado.

Esto es hacer «lo que él os dirá»: encarnar concretamente el Evangelio de la fraternidad.

 

3. De las pequeñas decisiones cotidianas a la profecía pública

No se trata de separar el testimonio personal de la voz pública. No subestimemos el poderoso valor, aunque oculto, de los gestos de fraternidad cotidianaLos miembros del Movimiento Juvenil Salesiano deben estar convencidos de que cada gesto de amor auténtico, cercanía y acogida deja una huella invisible, como invisible es la fuerza que contiene la levadura en la masa.

Concretamente, el MSJ está llamado a:

  • dar testimonio de que la paz es posible, no a través de la disuasión nuclear, ni a través de armas cada vez más sofisticadas, sino a través del diálogo, el perdón y la búsqueda del bien común;

  • hacer oír la voz de los jóvenes en defensa de la dignidad humana: de la defensa de la vida, de los refugiados, de los migrantes, de los presos, de los ancianos solos y olvidados;

  • educar en el discernimiento crítico sobre los medios de comunicación, sobre el lenguaje ambiguo que utiliza las palabras como armas, proponiendo una palabra que esté anclada en la verdad;

  • construir redes de solidaridad concreta que muestren que otra gramática relacional es posible, no solo virtual, sino encarnada en el territorio.

 

Conclusión: el vino nuevo como esperanza encarnada

En Caná falta el vino. No es un detalle narrativo secundario. Es la señal de que se ha agotado una forma de convivencia: la de los esposos, la de los invitados, la del banquete tradicional. Jesús, a través del milagro, no restaura el pasado; transforma el agua en vino nuevo, mejor, inaugura una nueva alianza.

Y María no propone nostalgia por el vino viejo. Simplemente dice: «Haced lo que él os diga». Él transformará. No sabemos cómo. No sabemos cuándo. Pero sabemos que Él es capaz de transformar lo ordinario —el agua— en algo extraordinario: palabras que vuelven a ser transparentes, vínculos no mercantilizados, miedos transformados en esperanza, muerte transfigurada en resurrección.

La Estreña 2026 invita al Movimiento Juvenil Salesiano a esta confianza radical.

No a construir «por nosotros mismos» un futuro mejor, como si todo dependiera de nuestra capacidad organizativa: ¡sería una utopía peligrosa! Sino a escuchar la voz de Aquel que, nacido en la humildad de la cueva de Belén, se ha cargado de nuestra humanidad, frágil y débil, para dar a todos la dignidad de hijos de Dios, a pesar de sus fragilidades y debilidades, e incluso en el pecado.

La tarea del Movimiento Juvenil Salesiano no es salvífica: la salvación solo viene de Él. Nuestra tarea es profética: encarnar ya en nuestros espacios, en nuestras elecciones, en nuestras amistades, en nuestros grupos, la alternativa que propone el Reino de Dios. Ser «levadura de fraternidad universal» en un mundo donde la fraternidad parece imposible.

«Haced lo que Él os diga»: es una palabra poderosa. No de resignación, sino de esperanza fundada. Don Bosco lo sabía. Por eso pudo mirar a miles de jóvenes descartados por el mundo y decirles: vosotros sois importantes, vosotros podéis cambiar el mundo, vosotros podéis ser santos.

Esta es nuestra vocación: «hacer lo que Él nos dirá», conscientes de que el agua que le llevamos será transformada por Él en vino nuevo. Seremos servidores de ese vino que el mundo aún no conoce, pero que espera desesperadamente.

 

Siempre vuestro EN XTO

Fabio Attard sdb

Don Fabio Attard SDB

Rector Mayor 

2 de febrero de 2026

RECORDATORIO DE LA ASAMBLEA FEDERAL

 OS RECORDAMOS QUE EL 20 DE FEBRERO ACABA EL PLAZO PARA INSCRIBIRSE EN LA PRÓXIMA ASAMBLEA FEDERAL QUE CELEBRAREMOS EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN, ASÍ COMO, EL 7 DE FEBRERO ACABA EL PLAZO PARA PRESENTAR CANDIDATURA A PRESIDENTE FEDERAL.


ASAMBLEA FEDERAL 2026
LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN



CUOTA POR ASISTENTE: (tanto consejeros como acompañantes)

125 € con pernoctación en habitación compartida
150 € con pernoctación en habitación individual
90 € sin pernoctación
25 € de descuento para jóvenes hasta 25 años, inclusive


SUPLEMENTO FAMILIAS CON HIJOS: (solo indicar en inscripción el suplemento uno de los padres)

1 hijo: 46 € por noche (hasta 11 años)
2 hijos: 71 € por noche (hasta 11 años)


INSCRIPCIÓN ANTES DEL 20 DE FEBRERO DE 2026

PAGO DE LA CUOTA:
Transferencia bancaria al número de cuenta de Caixabank:
ES97 2100 2542 6402 1007 8944 
(Federación Regional AA.AA.DB Zona Sur)


(Para estar inscrito correctamente, debe rellenar y enviar el formulario de inscripción y haber abonado la totalidad de la cuota)


PARA MAS INFORMACIÓN:

- antiguosalumnos.regionalzonasur@salesianos.edu
- Óscar José Cuadrado Luque - Coordinador de la Asamblea


 Se adjunta el formulario para la inscripción




VIERNES 6 DE MARZO: FUERA DE LA CUOTA DE LA ASAMBLEA FEDERAL
 - Alojamiento del viernes, cena del viernes y desayuno del sábado es de 50 € por persona en habitación compartida, y de 70 € por persona en habitación individual.
- Para familias con 1 hijo, 46 € más, y para familias con 2 hijos, 71 € más

31 de enero de 2026

"HOY ES 31 DE ENERO"

     "FELIZ DÍA DE SAN JUAN BOSCO A TODOS"








30 de enero de 2026

RECORDATORIO DE LA ASAMBLEA FEDERAL

OS RECORDAMOS QUE EL 25 DE FEBRERO ACABA EL PLAZO PARA INSCRIBIRSE EN LA PRÓXIMA ASAMBLEA FEDERAL QUE CELEBRAREMOS EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN, ASÍ COMO, EL 7 DE FEBRERO ACABA EL PLAZO PARA PRESENTAR CANDIDATURA A PRESIDENTE FEDERAL.


ASAMBLEA FEDERAL 2026
LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN



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1 hijo: 46 € por noche (hasta 11 años)
2 hijos: 71 € por noche (hasta 11 años)


INSCRIPCIÓN ANTES DEL 25 DE FEBRERO DE 2026

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27 de enero de 2026

UN DESAFÍO A NUESTRA HUMANIDAD

La riqueza que corre el riesgo de volvernos ciegos y sordos

La parábola del rico y del pobre Lázaro que encontramos en el Evangelio de Lucas 16, 19-31, no es simplemente una historia sobre la justa distribución de las riquezas materiales. Es un relato que penetra en el corazón de la condición humana, enfrentándonos a una pregunta inquietante: ¿quién posee realmente a quién? ¿El rico poseía su riqueza o era la riqueza la que le poseía, convirtiéndole en su esclavo?

Este cambio de perspectiva abre un espacio de reflexión profunda. El hombre de la parábola no fue condenado por robar o explotar, sino por haberse vuelto ciego y sordo. Su tragedia no consistía en tener, sino en no ver y no escuchar. Vivía en un mundo reducido únicamente a las dimensiones de su casa, de sus bienes, de su bienestar inmediato. A la puerta de su casa yacía Lázaro, cubierto de llagas que los perros venían a lamer, pero ese pobre se había vuelto invisible, su grito silencioso inaudible.

La riqueza existencial

Cuando hablamos de riqueza, tendemos inmediatamente a pensar en el dinero, en los bienes materiales, en el éxito económico. Pero existe una riqueza más sutil y penetrante: la riqueza existencial. Es la riqueza de quien está bien, de quien ha encontrado su espacio de comodidad, de quien vive rodeado de relaciones positivas, de experiencias gratificantes, de certezas que tranquilizan. Es la riqueza de una comunidad que funciona, de un grupo donde uno se siente acogido, de un ambiente donde todo fluye agradablemente.

Esta riqueza existencial es un don, no cabe duda. Es justo disfrutarla, celebrarla, tomar conciencia de la belleza de lo que se vive. Pero precisamente aquí se esconde el peligro más insidioso: el de encerrarse en esta abundancia, de transformar el espacio del bienestar en un gueto dorado, separado de la realidad circundante.

El rico de la parábola vivía así. No le faltaba nada y, sin embargo, le faltaba todo: le faltaba la capacidad de ver más allá de sí mismo, de percibir al otro, de dejarse tocar por la realidad que llamaba a su puerta. Su riqueza se había convertido en una prisión invisible, con barrotes hechos de costumbre, indiferencia y autorreferencialidad.

La ceguera y la sordera del confort

La zona de confort es uno de los conceptos más peligrosos de la modernidad. Nos hace creer que el bienestar es un derecho que debe protegerse más que un don que debe compartirse. Nos convence de que preservar nuestro equilibrio es más importante que abrirnos al grito de los demás. Nos susurra que ya hemos hecho suficiente, que por fin podemos relajarnos, que los problemas de otros no nos conciernen directamente.

La ceguera del rico no era física, sino espiritual. Veía su palacio, vestidos, mesa llena de manjares. Pero no veía a Lázaro. No porque Lázaro estuviera escondido, sino porque el rico había desarrollado esa forma de ceguera que filtra la realidad, dejando pasar solo aquello que confirma su propia visión del mundo.

Y también estaba la sordera. El texto nos revela este segundo defecto cuando el hombre, desde el más allá, suplica a Abrahán que envíe a alguien de entre los muertos para que sus hermanos escuchen. ¡Pero era él quien no había escuchado! Era sordo al grito silencioso de la pobreza, a ese sufrimiento que no grita, pero perdura, que no molesta, pero existe, que no reclama, pero espera.

Escucha interior como condición indispensable para escucha exterior

¿Cómo se supera esta doble parálisis de la ceguera y la sordera? La respuesta no está en un simple esfuerzo de voluntad ni en un programa de actividades sociales. La respuesta es una conversión más profunda: no podemos ver a Cristo en el pobre si no contemplamos a Cristo dentro de nosotros. No podemos escuchar el clamor de los vulnerables si no estamos sintonizados con la voz de Dios en nuestro corazón.

Los grandes testigos de la caridad –de Don Bosco a la Madre Teresa de Calcuta– no partieron de un análisis sociológico de la pobreza, sino de una experiencia mística del amor de Dios. Su capacidad de ver, escuchar y responder hacia fuera nacía de una intensa vida interior, de una contemplación que no era fuga del mundo, sino preparación para el encuentro con el mundo.

Esta es la gran paradoja: cuanto más se desciende a la profundidad del propio corazón para reconocer en él el amor de Dios, más se adquiere la capacidad de salir de uno mismo para encontrarse con el otro. La vida espiritual no es un repliegue narcisista, sino el entrenamiento necesario para desarrollar esa sensibilidad que permite percibir a Cristo dondequiera que se manifieste

La misión como compartir la riqueza

Cada persona es una misión. Esta afirmación no significa que todos debamos convertirnos en activistas frenéticos o embarcarnos en proyectos grandiosos. Significa, más bien, que la riqueza que hemos recibido –material, cultural, espiritual, existencial– no es propiedad exclusiva nuestra, sino un don destinado a circular.

Quien ama se pone en movimiento, sale de sí mismo, se deja atraer y atrae a su vez. El amor es dinámico por naturaleza: no puede acumularse, conservarse ni blindarse en una zona de confort. O lo compartimos, o lo perdemos. O lo hacemos circular, o se corrompe.

El desafío, entonces, no es renunciar a la riqueza existencial, sino poseerla de manera distinta: no como propietarios celosos, sino como administradores generosos; no como destinatarios finales, sino como canales de transmisión; no como punto de llegada, sino como punto de partida hacia nuevos caminos de compartir.

Minoría creativa y signos de esperanza

En un mundo marcado por crecientes desigualdades e indiferencias estructurales, quien elige no volverse ciego y sordo se convierte necesariamente en una minoría. Pero se trata de una minoría creativa, capaz de encender luces de esperanza, pequeñas, pero sin duda contagiosas.

La esperanza no es un optimismo ingenuo ni una resignación pasiva. La esperanza es una persona: Cristo, que sigue interpelándonos a través de cada Lázaro que yace a la puerta de nuestra existencia. Reconocerle allí, en el rostro desfigurado del pobre, en el grito silencioso del excluido, en el sufrimiento ignorado del vulnerable, es el único modo de no convertirnos en esclavos de nuestra riqueza, de no acabar consumidos por nuestro propio bienestar.

La parábola nos deja una urgencia: hoy, ahora, antes de que sea demasiado tarde, abrir los ojos y los oídos a la realidad que nos rodea. Porque mañana, al otro lado, de nada servirá lamentar no haber visto y escuchado.

26 de enero de 2026

FORMULARIO DE INSCRIPCIÓN y SUPLEMENTO FAMILIAS CON HIJOS

 Se adjunta el formulario para la inscripción


 




CUOTA POR ASISTENTE: (tanto consejeros como acompañantes)

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SUPLEMENTO FAMILIAS CON HIJOS: (solo indicar en inscripción el suplemento uno de los padres)

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25 de enero de 2026

FALLECE ANTONIO ALTAREJOS, INSPECTOR DE CÓRDOBA DEL 1966 AL 1972

EN EL DÍA DE AYER, 24 DE ENERO, HA FALLECIDO EL SALESIANO SACERDOTE, ANTONIO ALTAREJOS GARCÍA, A LA EDAD DE 98 AÑOS, 80 DE SALESIANO Y 71 DE SACERDOTE.


LA MISA FUNERAL POR SU ETERNO DESCANSO TENDRÁ LUGAR EN LA BASÍLICA DE MARÍA AUXILIADORA (Salesianos Trinidad), MAÑANA LUNES 26 DE ENERO A LAS 13h. 


DESDE LA FEDERACIÓN REGIONAL, DAMOS A TODA SU FAMILIA Y CONGREGACIÓN SALESIANA, NUESTRO MÁS SINCERO PÉSAME. DESCANSE EN PAZ.
 


D. Antonio nació en Castellar (Jaén), el 26 de mayo de 1927Sus padres se llamaban Francisco y ConsolaciónHizo el noviciado en San José del Valle, donde profesó el 16 de agosto de 1945El tirocinio lo realizó en Montilla (1947-50). La profesión perpetua la emitió en Madrid Carabanchel, el 27 de junio de 1953. Tras los estudios de teología en Madrid, fue ordenado de sacerdote en esta ciudad, el 27 de junio de 1954. Seguidamente, estudió durante dos años Derecho Canónico en TurínAntonirealizó su misión pastoral en las Casas dePosadas (1956-61), Córdoba Casa Inspectorial (1961-72 y 1997- fin 1999), Roma Dirección General (1972-78), Úbeda (1978-83), Madrid Teologado (1983-87 y 1989-90), Montilla (1987-89), Madrid Procura de Misiones (1990-97), Granada (2000-01), Miami (2001-05), La Orotava (2005-06), Las Palmas de Gran Canaria (2006-09), Sevilla Inspectoría (2009-12) y Sevilla Trinidad (2012-26).

D. Antonio era Licenciado y Doctor en Misionología (1978). Fue Profesor de teólogos, Ecónomo Inspectorial (1961-66), Inspector de Córdoba (1966-71), Secretario Inspectorial (2010-12), Vicario episcopal de religiosas (1979-83)miembro del Tribunal para causas matrimoniales, y un largo etcétera.