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FEDERACIÓN REGIONAL DE ANTIGUOS ALUMNOS DE DON BOSCO "MARIA AUXILIADORA", ZONA SUR
4 de marzo de 2026
2 de marzo de 2026
EDUCAR EN LA MISERICORDIA
La parábola del fariseo y del publicano (Lc 18,9-14), para nosotros educadores y evangelizadores, no es simplemente un relato moral sobre la soberbia y la humildad, sino una revelación profunda sobre cómo Dios sale a nuestro encuentro y sobre cómo estamos llamados a transmitir esta experiencia transformadora.
La fe como llamada a una relación de misericordia
Cuando el fariseo sube al templo, lleva consigo una imagen de Dios construida a su propia medida: un Dios que registra méritos y deméritos, que premia a los justos y condena a los pecadores. Su oración es una comparación con los demás: «Te doy gracias porque no soy como los otros hombres». Falta una relación auténtica. Solo hay autocomplacencia.
El publicano, en cambio, entra en el templo consciente de su propia indignidad. Su «Oh Dios, ten piedad de mí, que soy pecador» no es desesperación, sino la apertura valiente a una relación posible precisamente porque está fundada en la misericordia. Él intuye lo que el fariseo ha perdido: Dios no es un juez, sino un Padre que espera el regreso de los hijos lejanos.
Para nosotros educadores, esta distinción es fundamental. ¿Cuántas veces, inconscientemente, transmitimos una imagen de Dios más parecida a la del fariseo? ¿Un Dios que observa, evalúa, premia o castiga según nuestras prestaciones espirituales? La educación en la fe favorece el encuentro con la misericordia, una experiencia en la que descubrimos que somos amados porque somos hijos amados incluso en nuestra fragilidad.
Evangelizar significa introducir a las personas en esta relación misericordiosa, porque Dios no espera nuestra perfección para amarnos, sino que precisamente en nuestra pobreza manifiesta la riqueza de su amor. Esta es la buena noticia que debemos anunciar: una relación que transforma desde dentro.
Una relación que nace de la humildad del corazón
La humildad del publicano es la condición que hace posible el encuentro con Dios. Permaneciendo «a distancia» y «sin atreverse siquiera a levantar los ojos al cielo», reconoce la desproporción infinita entre la santidad de Dios y su propia miseria, pero también confía en que precisamente este Dios santo se inclina hacia quien se reconoce necesitado.
En cambio, la oración del fariseo está llena de «yo»: «Yo ayuno», «Yo doy el diezmo». Ha construido su identidad religiosa sobre la afirmación de sí mismo, sobre la comparación con los demás, sobre la demostración de sus obras. Se siente ya lleno, ya llegado, ya justo.
En el ámbito educativo y evangelizador, la humildad del corazón es la capacidad de reconocerse constantemente necesitados de salvación, de no dar nunca por supuesto el propio vínculo con Dios, de mantenerse abiertos al don de su gracia. Es la actitud de quien sabe que la vida cristiana no es una posesión adquirida de una vez para siempre, sino un camino cotidiano en el que uno se deja moldear por la misericordia divina.
Como educadores, estamos llamados a testimoniar primero esta humildad, reconociendo nuestros límites, nuestras fragilidades, nuestra continua necesidad de conversión. Solo así nos volvemos creíbles y creamos espacios en los que también los demás puedan quitarse las máscaras y presentarse ante Dios tal como son.
Ser pecadores amados y perdonados
La conclusión de la parábola es desconcertante: «Este, a diferencia del otro, volvió a su casa justificado». El publicano, que no tenía nada que presentar salvo su propia miseria, lo recibe todo. El fariseo, que tenía mucho que exhibir, permanece en su estéril ilusión.
Dios no justifica a quien se cree justo, sino a quien se reconoce pecador. No llena a quien está lleno, sino a quien está vacío. No se encuentra con quien no siente necesidad, sino con quien implora curación. Es la paradoja evangélica: somos salvados porque, a pesar de nuestro ser pecadores, más grande es la misericordia de Dios.
En la educación religiosa contemporánea, la parábola nos indica que cuando reconocemos el pecado nos abrimos a la gracia que transforma. El pecado no nos aplasta.
Ser pecadores amados y perdonados no es un estado de inferioridad, sino la condición propia del cristiano. Es la identidad que nos permite vivir en libertad, sin fingir ser perfectos, sin esconder nuestras caídas, sin construir fachadas de respetabilidad. Es la conciencia de que el fundamento de nuestra vida no está en lo que hemos hecho, sino en lo que Dios ha hecho y sigue haciendo por nosotros.
Testigos de la misericordia de Dios vivida personalmente
El publicano que vuelve a casa justificado se convierte inevitablemente en un testigo. No puede callar la experiencia de haber sido acogido, perdonado, levantado. Su vida hablará de esa misericordia que lo ha transformado.
Y aquí se juega la verdadera evangelización. No anunciamos teorías abstractas sobre la misericordia de Dios, sino que damos testimonio de una experiencia personal. Hablamos de un perdón que hemos recibido, de un amor que nos ha buscado y encontrado, de una relación que ha dado sentido a nuestra existencia.
Para quien trabaja en el ámbito de la educación y la evangelización, esto significa ante todo cultivar la propia vida espiritual como experiencia viva de esta misericordia. Antes de ser maestros, debemos ser discípulos; antes de enseñar, debemos aprender; antes de dar, debemos recibir. La credibilidad de nuestro anuncio se mide por la verdad de nuestra experiencia.
Además, significa crear contextos educativos en los que las personas puedan vivir esta misma experiencia. No ambientes de juicio, sino de acogida; no lugares donde haya que demostrar méritos, sino espacios donde se pueda reconocer la fragilidad; no estructuras donde se adquieren competencias religiosas, sino comunidades donde se experimenta la ternura de Dios.
La parábola del fariseo y del publicano nos recuerda que la educación en la fe es esencialmente una introducción a una relación: la relación con un Dios que nos ama con amor misericordioso, que siempre nos espera, que siempre nos perdona, que hace de nuestra pobreza el lugar de su encuentro con nosotros.
27 de febrero de 2026
CLARA CONTRERAS, PONENTE DE LA ASAMBLEA FEDERAL
CLARA CONTRERAS NEVARES, ANTIGUA ALUMNA DE MADRID-ATOCHA Y SALESIANA COOPERADORA.
25 de febrero de 2026
23 de febrero de 2026
Todos estamos en el cuadro... MARÍA AUXILIADORA
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MARÍA AUXILIADORA
PROPUESTAS PARA EL DIÁLOGO
1.- Llevar a la Virgen en la cartera o en el bolso es una avanzadilla. Llevarla en el corazón es un compromiso de hijo o hija. Y llevarla en el corazón es llevarla a la vida...
¿Podríamos comentar como llevamos a María Auxiliadora a nuestra vida personal?
2.- Lo de "Ella lo ha hecho todo" es sobradamente conocido. Seguro que, además, es sobradamente experimentado por muchos... En ese "todo" ¿está presente una vida cristiana más coherente, una visión de la vida y de la moral acorde con el Evangelio, un sentido de fraternidad auténticamente evangélico?
20 de febrero de 2026
ÚLTIMO DÍA PARA INSCRIBIRSE A LA ASAMBLEA
OS RECORDAMOS QUE HOY, 25 DE FEBRERO, ACABA EL PLAZO PARA INSCRIBIRSE EN LA PRÓXIMA ASAMBLEA FEDERAL QUE CELEBRAREMOS EN LA LÍNEA DE LA CONCEPCIÓN
PAGO DE LA CUOTA:
19 de febrero de 2026
NICOLÁS MARTÍNEZ, NUEVO PRESIDENTE DE ÚBEDA
NICOLÁS MARTÍNEZ BIEDMA, HA SIDO ELEGIDO NUEVO PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS DE ÚBEDA, EN RELEVO DE JOSÉ MANUEL VILLAR.
LE DESEAMOS A NICOLÁS LO MEJOR EN ESTE NUEVO CAMINO QUE LE TOCA VIVIR AL SERVICIO DE LA ASOCIACIÓN UBETENSE. TAMBIÉN AGRADECEMOS A JOSÉ MANUEL, LA LABOR QUE HA DESARROLLADO DURANTE TANTOS AÑOS AL FRENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ÚBEDA, ASÍ COMO, A TODO SU EQUIPO.
18 de febrero de 2026
RECORDANDO LA HOJITA NÚMERO 57 DE DON LUIS VALPUESTA
PINCHA AQUÍ PARA VERLO EN FORMATO PDF
16 de febrero de 2026
Todos estamos en el cuadro... VALDOCCO, NUESTRA CASA
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VALDOCCO, NUESTRA CASA
PROPUESTAS PARA EL DIÁLOGO
Don Bosco definió la "casa salesiana" como "Iglesia que evangeliza, escuela que prepara para la vida y patio donde encontrar hermanos, más que amigos..." Más que un "refugio", la casa salesiana es una plataforma de lanzamiento... ¿Lo es, en realidad para nosotros?
¿Es nuestra Junta Directiva, nuestra Asociación, un organismo vivo e inquieto por facilitar la labor pastoral de la Casa Salesiana, de toda la Familia Salesiana?
¿Colaboramos en el fomento de iniciativas solidarias con ONGD,s de casa o de nuestro entorno?
15 de febrero de 2026
FALLECE NUESTRO VICEPRESIDENTE REGIONAL E INSIGNIA DE ORO, RAFAEL MILLÁN
COMUNICAMOS EL FALLECIMIENTO DEL ANTIGUO ALUMNO DE CÓRDOBA, RAFAEL MILLÁN ROMERO, ACTUAL VICEPRESIDENTE REGIONAL Y GRAN ANTIGUO ALUMNO DE DON BOSCO.
NOS UNIMOS EN ORACIÓN POR EL ETERNO DESCANSO DE RAFAEL, QUE YA COMPARTE EL PARAISO CON SAN JUAN BOSCO Y MARÍA AUXILIADORA. DESDE LA FEDERACIÓN REGIONAL, DAMOS A TODA LA FAMILIA DE RAFAEL, NUESTRO MÁS SINCERO PÉSAME, DESCANSE EN PAZ.
Rafael nace en Córdoba en 1934, en el seno de una familia convencional de la época, entró en Salesianos Córdoba en 1942 y empezó a formar parte de la Junta Regional en 1953. Rafael ha estado vinculado a la Federación Regional de Córdoba y a la Federación Regional de la Zona Sur desde siempre desempeñado los servicios de Vicesecretario, Secretario, Tesorero, Vocal de Hermandades Salesianas, Vocal de Zona para Córdoba y Jaén, Consejero Regional y Vicepresidente.
Distinguido con la insignia de Plata de la Federación Regional, con la insignia de los 50 años de fidelidad a Don Bosco y la insignia de Oro de la Confederación Nacional.












