15 de junio de 2026

¿Estamos también nosotros entre los 72?

También nosotros somos enviados. Nuestros lugares de trabajo, nuestros barrios, nuestras familias y nuestras amistades son las “ciudades y lugares” donde Cristo quiere llegar, y nos envía allí delante de Él para prepararle el camino.

En el Evangelio de Lucas, al comienzo del capítulo 10 (versículos 1-19), Jesús extiende su misión más allá de los Doce, enviando a setenta y dos discípulos delante de sí para preparar el camino. Es un momento decisivo: la misión ya no queda reservada a un pequeño círculo apostólico, sino que se amplía a un grupo más extenso de seguidores ordinarios. La implicación es clara: todo discípulo es misionero, enviado a su propio rincón del mundo para hacer presente a Cristo.

Para los cristianos de hoy, que trabajamos en oficinas o en hospitales, criamos a nuestros hijos en casa o servimos en las escuelas, dirigimos empresas o cuidamos de los ancianos, este pasaje habla directamente a nuestra vocación bautismal. También nosotros somos enviados. Nuestros lugares de trabajo, nuestros barrios, nuestras familias y nuestras amistades son las “ciudades y lugares” donde Cristo quiere llegar, y nos envía allí delante de Él para prepararle el camino.

Las instrucciones que Jesús da no son solo para los “profesionales” de la religión, sino para todos los que llevan su nombre. Son indicaciones que revelan cómo debe ser el testimonio cristiano en cualquier contexto: viajar ligeros, llevar la paz, sanar a los heridos, anunciar la cercanía del Reino a través de la realidad concreta de nuestras vidas.

En una cultura que a menudo relega la fe a una convicción privada o al culto dominical, Lucas 10 reivindica toda la vida como territorio misionero. Estas tres reflexiones exploran cómo las palabras de Jesús a los setenta y dos iluminan lo que significa vivir como discípulos enviados en las circunstancias ordinarias de la vida cotidiana.

1. Viajar ligeros: libertad frente al peso de la autosuficiencia

“No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias”. Jesús envía a sus discípulos deliberadamente vulnerables, radicalmente dependientes de Dios y de la hospitalidad de los demás. Esta instrucción desafía los presupuestos fundamentales de la vida contemporánea: que la seguridad proviene de la acumulación, que el valor nace de la autosuficiencia, que debemos tener siempre todo bajo control.

Para los cristianos que afrontan la vida ordinaria —la carrera profesional, las responsabilidades familiares, las presiones económicas— esta llamada a la pobreza evangélica no significa abandonar una planificación prudente o una gestión responsable. Más bien plantea una pregunta espiritual más profunda: ¿en qué ponemos realmente nuestra confianza?

Vivimos en una cultura que nos enseña a confiar en nuestra capacidad para gestionar cualquier eventualidad. Acumulamos certificaciones, credenciales, contactos… construyendo “bolsas” cada vez más grandes. Y terminamos agotados intentando mantener la ilusión de la autosuficiencia.

La indicación de Jesús nos libera de ese peso. Viajar ligeros significa reconocer nuestra dependencia fundamental de la providencia de Dios, de la comunidad de los creyentes, de la gracia que no podemos fabricar. Significa estar dispuestos a reconocer cuando no tenemos la respuesta, cuando necesitamos ayuda, cuando nuestros planes cuidadosamente elaborados se derrumban y debemos confiar en que Dios abrirá otro camino.

En términos prácticos: admitir que no somos perfectos y que mantener una imagen perfecta acaba por esclavizarnos; ser sinceros con los hijos sobre nuestras dificultades; elegir la sencillez frente a la acumulación, la presencia frente a la productividad, la confianza frente a la ansiedad.

No estamos llamados a ser cristianos que parecen tenerlo todo resuelto. Estamos invitados a descubrir que Cristo basta, que su gracia es verdaderamente suficiente, que la dependencia de Dios es pura libertad.

2. Ante todo, paz: presencia en un mundo fragmentado

“En cualquier casa donde entréis, decid primero: ‘Paz a esta casa’”. Antes de cualquier actividad o productividad, que haya ante todo paz. Vivimos vidas fragmentadas: mil cosas al mismo tiempo, presentes solo a medias en las conversaciones. Jesús nos envía a llevar paz. Atención: no se trata de una paz superficial, fruto de la ilusión de tener todo bajo control, sino de la paz verdadera y profunda que nace de saberse sostenidos por Dios incluso en medio del caos.

Esta paz es un testimonio contracultural. Cuando los compañeros de trabajo están estresados y nosotros permanecemos firmes, no por negación, sino por confianza. Cuando los barrios viven en la ansiedad y nosotros ofrecemos una presencia serena, no por ingenuidad, sino por esperanza.

Piensa en las “casas” cotidianas en las que entras: el lugar de trabajo, tu hogar, el gimnasio, la escuela de los hijos, el barrio. Llevar paz puede significar no participar en el cotilleo en el trabajo, sino hablar con respeto; crear en casa un ambiente donde las personas puedan respirar y donde haya espacio para el silencio; ser ese vecino que escucha sin juzgar.

Esta paz se vuelve especialmente poderosa y significativa con quienes están luchando. Cuántas personas cargan con pesos invisibles: problemas de salud mental, ansiedad económica, crisis relacionales, desesperanza existencial. No necesitan soluciones. Necesitan a alguien capaz de permanecer con ellos en el dolor sin desestabilizarse, alguien que irradie una paz que sugiera tierra firme bajo el caos.

Nuestro testimonio cristiano tiene que ver principalmente con quiénes somos: personas que han encontrado una paz que el mundo no puede dar ni quitar.

3. Curación y anuncio: hacer visible el Reino

“Curad a los enfermos que haya allí y decidles: ‘Está cerca de vosotros el Reino de Dios’”. Palabra y acción son inseparables. Esto significa reconocer las heridas que hay a nuestro alrededor y responder con gestos concretos de empatía. Reconocer el vacío y la falta de sentido que algunos llevan dentro, la competencia despiadada, el agotamiento extremo de otros, ofreciéndoles el don de una presencia que sabe escuchar sin juzgar. Estar cerca de quien se siente aislado, de los ancianos, con gestos pequeños y sencillos que dejan huella en el corazón que sufre. El Reino se hace cercano cuando las personas pueden decir: “Aquí he encontrado algo distinto. He sido acogido, valorado, restaurado”.

Así creció la Iglesia primitiva, no principalmente a través de predicaciones elocuentes, sino mediante comunidades que vivían de un modo tan diferente que las personas se sentían impulsadas a preguntar: “¿Qué tenéis vosotros que nosotros no tenemos? ¿Por qué amáis así? ¿De dónde nace esta esperanza?”

Nuestras vidas se convierten en proclamación. Y cuando las personas pregunten, estemos preparados para nombrar la fuente: “El Reino de Dios está cerca de vosotros. El amor que habéis experimentado no viene solo de nosotros; viene de Cristo, que ha hecho nuevas todas las cosas y que os invita a esta nueva realidad”.


EL MENSAJE DEL RECTOR MAYOR, P. Fabio Attard

8 de junio de 2026

DIEGO ARAGÓN YUSTE, REELEGIDO PRESIDENTE CONFEDERAL

LA ASAMBLEA CONFEDERAL, CELEBRADA ESTE FIN DE SEMANA PASADO, EN LA CIUDAD DE CÓRDOBA, HA REELEGIDO COMO PRESIDENTE CONFEDERAL PARA LOS PRÓXIMOS CUATRO AÑOS A DIEGO ARAGÓN.

DESDE LA FEDERACIÓN REGIONAL LE DESEAMOS LO MEJOR POR SU ENTREGA Y GENEROSIDAD A TODO MOVIMIENTO NACIONAL DE ANTIGUOS ALUMNOS DE DON BOSCO.

3 de junio de 2026

MAYO DE LA SUERTE - NÚMEROS PREMIADOS

 MAYO DE LA SUERTE




A CONTINUACIÓN ESTÁN LOS NÚMEROS PREMIADOS
  • VIERNES 1: 408 (Cádiz y La Orotava).
  • SÁBADO 2: 752 (La Cuesta y Pozoblanco).
  • DOMINGO 3: 662 (Carmona y Las Palmas).
  • LUNES 4: 054 (Granada y Córdoba).
  • MARTES 5: 338 (Mérida y La Orotava).
  • MIÉRCOLES 6: 069 (Morón y Córdoba).
  • JUEVES 7: 354 (Mérida y La Orotava).
  • VIERNES 8: 708 (Carmona y Las Palmas).
  • SÁBADO 9: 927 (La Línea y Sevilla-Trinidad).
  • DOMINGO 10: 428 (Cádiz y La Orotava).
  • LUNES 11: 704 (Carmona y Las Palmas).
  • MARTES 12: 659 (Carmona y Las Palmas).
  • MIÉRCOLES 13: 343 (Mérida y La Orotava).
  • JUEVES 14: 155 (Málaga y Córdoba).
  • VIERNES 15: 915 (La Línea y Sevilla-Trinidad).
  • SÁBADO 16: 189 (Algeciras y Córdoba).
  • DOMINGO 17: 205 (Mérida y La Orotava).
  • LUNES 18: 812 (La Cuesta y Pozoblanco).
  • MARTES 19: 271 (Mérida y La Orotava).
  • MIÉRCOLES 20: 920 (La Línea y Sevilla-Trinidad).
  • JUEVES 21: 198 (Mérida y Córdoba).
  • VIERNES 22: 294 (Mérida y La Orotava).
  • SÁBADO 23:  097 (Morón y Córdoba).
  • DOMINGO 24: 964 (La Línea y Sevilla-Trinidad).
  • LUNES 25: 784 (La Cuesta y Pozoblanco).
  • MARTES 26: 885 (Mérida y La Orotava).
  • MIÉRCOLES 27: 235 (Mérida y La Orotava).
  • JUEVES 28: 799 (La Cuesta y Pozoblanco).
  • VIERNES 29: 118 (Málaga y Córdoba).
  • SÁBADO 30: 996 (Córdoba y Sevilla-Trinidad).
  • DOMINGO 31: 966 (La Línea y Sevilla-Trinidad).

 

1 de junio de 2026

RESUMEN DE LA NOVENA A MARÍA AUXILIADORA

A CONTINUACIÓN OS DEJAMOS EL DOCUMENTO ESCRITO DE LA NOVENA A MARÍA AUXILIADORA REALIZADA POR EL RECTOR MAYOR Y QUE HEMOS VIVIDO HACE UNOS DÍAS MEDIANTE OBRAS AUDIVISUALES.


DOCUMENTO ESCRITO










24 de mayo de 2026

¡HOY ES 24 DE MAYO!

     HOY ES EL DÍA  DE MARÍA AUXILIADORA


Desde la Federación Regional de Antiguos Alumnos de Don Bosco de la "Zona Sur" te deseamos que vivas un día precioso junto a nuestra Madre María Auxiliadora y toda su Familia







30 de abril de 2026

SIGUE EL MAYO DE LA SUERTE POR WHATSAPP

  A PARTIR DEL 1 DE MAYO COMIENZA EL MAYO DE LA SUERTE. EL EQUIPO DE COMUNICACIÓN PUBLICARÁ TODOS LOS DÍAS EL NÚMERO PREMIADO.


LO PODRÉIS SEGUIR POR CUALQUIER RED SOCIAL, PERO LA MÁS RÁPIDA Y EFICAZ SERÁ WHATSAPP, ASÍ QUE, SI TODAVÍA NO TE HAS DADO DE ALTA, DARTE YA, ENVÍA UN MENSAJE AL NÚMERO 663 61 32 03 CON TU NOMBRE Y PROCEDENCIA, Y RECIBIRÁS CADA NOCHE EL NÚMERO PREMIADO, ADEMÁS DE LAS DIFERENTES NOTICIAS.


SI YA LO TIENES, Y YA TE LLEGAN LAS NOTICIAS, DARLE EL NÚMERO, Y QUE NOS AGREGUE, A LA PERSONA QUE LE HAS VENDIDO LA PAPELETA, PARA QUE PUEDA TAMBIÉN VER EL RESULTADO DEL MAYO DE LA SUERTE.



28 de abril de 2026

BOLETÍN INFORMATIVO DE LA ASOCIACIÓN DE MÉRIDA

SALE A LA LUZ UN NUEVO NÚMERO DEL BOLETÍN INFORMATIVO DE LA ASOCIACIÓN DE MÉRIDA, EXACTAMENTE, EL NÚMERO 17, CORRESPONDIENTE AL MES DE MAYO DE 2026.


24 de abril de 2026

LA QUINCENAL Nº 654 - MARZO 2026

 YA ESTÁ DISPONIBLE LA QUINCENAL NÚMERO 654, CORRESPONDIENTE AL MES DE MARZO DEL 2026, ESTE NÚMERO ES EN FORMATO AUDIOVISUAL Y YA ESTÁ SUBIDO EN NUESTRO CANAL YOUTUBE.



EN EL SIGUIENTE ENLACE LA PUEDES VER.









17 de abril de 2026

IGNACIO REY, NUEVO PRESIDENTE DE CÁDIZ

MANUEL IGNACIO REY SOTO, HA SIDO ELEGIDO NUEVO PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN DE ANTIGUOS ALUMNOS DE CÁDIZ, EN RELEVO DE JUAN JULIÁ. 



LE DESEAMOS A MANUEL IGNACIO LO MEJOR EN ESTE NUEVO CAMINO QUE LE TOCA VIVIR AL SERVICIO DE LA ASOCIACIÓN DE CÁDIZ.


TAMBIÉN AGRADECEMOS A JUAN, Y A SU EQUIPO, POR TODO EL TRABAJO REALIZADO DURANTE ESTOS 8 AÑOS, GRACIAS DE CORAZÓN.


13 de abril de 2026

A Jerusalén, por Emaús. Esperanza perdida, fe reencontrada por medio de la caridad

El relato de los dos discípulos de Emaús podemos decir que es una experiencia de transformación que pasa de la ceguera espiritual al reconocimiento del Resucitado. Comento tres movimientos que, de alguna manera, tienen algo importante que decirnos también hoy a nosotros.

1. La sola comprensión humana nos deja en el camino

Los discípulos en la ruta hacia Emaús representan el límite de una interpretación puramente humana. Conocían los acontecimientos —la crucifixión, las voces sobre el sepulcro vacío— pero únicamente como información. Hechos que representaban tan solo una “tumba”, un “fracaso”, un “callejón sin salida”. «Nosotros esperábamos que él fuera el que iba a liberar a Israel» (Lucas 24,21). Todo reducido a cosas pertenecientes al pasado. La esperanza ya había muerto.

Este sentimiento habla con fuerza de nuestro momento actual. Vivimos rodeados de información, pero a menudo encallados en el sinsentido. Los ciclos de noticias, los traumas, las contradicciones de nuestro tiempo —si se leen solo a través del análisis humano— conducen a la desesperación. La conversación de los discípulos refleja la nuestra: los hechos sin significado se convierten en peso en lugar de luz. Lo que pensaban estaba encerrado en la caja de sus propias categorías humanas, y estas por sí solas no pueden abarcar la frontera de la resurrección.

¿Cuántas veces también nosotros intentamos “resolver” la fe solo con la razón, con el análisis social, con la solución de problemas institucionales? Es un esfuerzo al que le falta el aire de lo divino, un esfuerzo que pierde el oxígeno espiritual.

2. Jesús como compañero: la ampliación profética

Lo que impresiona es que Jesús, al ponerse en camino con ellos, no se revela inmediatamente. Primero escucha («¿De qué venís hablando?»), y después enseña. No minimiza su dolor, sino que lo afronta con una paciente pedagogía: «Y comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras» (Lucas 24,27).

Jesús no impone la comprensión, aunque es precisamente lo que necesitan. Invita a ensancharla. Los conduce con delicadeza fuera de su laberinto. El razonamiento de los discípulos, el Mesías que imaginaban, todo ello es ampliado y profundizado a través de las Escrituras. El mensaje de los profetas es un texto vivo, no muerto.

El detalle más hermoso es que, aunque escuchaban con atención, no lo reconocieron mientras enseñaba. El reconocimiento llega después. Con la esperanza todavía vacilante, ofrecen al querido compañero su hospitalidad (partir el pan).

Aquí tenemos una hermosa lección para hoy. No se trata solamente de transmitir la doctrina, por noble y urgente que sea. Es necesario ayudar a las personas, con calma y paciencia, a ver su propia vida, sus preguntas y sus esperanzas dentro de una comprensión más amplia del mensaje de Jesús. Esta escucha requiere comunidad y se alimenta de comunión. Es un paso hacia la verdadera comprensión, es decir, cuando se abren “los ojos del corazón”.

3. Encontrarlo al partir el pan: ojos abiertos sin verlo

La paradoja es exquisita: «Se les abrieron los ojos y lo reconocieron; pero él desapareció de su vista» (Lucas 24,31). Lo encuentran precisamente sin verlo, reconociéndolo en el gesto de hospitalidad y comunión.

Este es el punto más profundo. La Eucaristía no es solo un recuerdo ritual, sino la realidad continua de la presencia de Cristo a través del don y la entrega de sí mismo. Los dos discípulos ahora ya no necesitan una prueba visual continua. Han experimentado algo más profundo: la participación en su entrega.

A estos tres pequeños pasos quisiera añadir algunas luces para nuestro camino.

a. Salir de una fe esclava de lo inmediato y de las apariencias

También hoy corremos el riesgo de vivir la fe en Jesús con la misma mentalidad dominante del cálculo: quisiera ver, estar seguro. Acepto, sí, pero con condiciones.

En cambio, Jesús, compañero de Emaús, nos invita a un modo diferente que comienza por la cercanía, se enriquece con la escucha y conduce a la comunión. Este camino está marcado por la paciencia y la caridad. Gradualmente, Jesús nos pide desmontar esas estructuras de miedo y de defensa que nos mantienen prisioneros de nosotros mismos. El Jesús que descubrimos a través de la enseñanza nos invita a ir más allá, entrando y asumiendo su modelo de autodonación. Nos pide renunciar a las falsas imágenes, salir de las trampas de dependencia de todo tipo, ofreciéndonos él mismo el ejemplo: entregándose hasta la cruz. Fijando los ojos en él, muerto y resucitado, reconocemos nuestras “prisiones” sin miedo y las superamos con valentía.

b. La vivencia auténtica de la fe se reconoce por la hospitalidad

Los dos discípulos podían haberse resistido a las palabras de Jesús. Sin embargo, no lo hicieron. Se dejaron interpelar. No olvidemos que habían perdido toda esperanza, quizá también la fe. Pero no habían perdido la capacidad de acogida, de hospitalidad: seguían siendo discípulos capaces de vivir la caridad.

Aquí, en este punto y solo en este momento, se produce el giro: lo reconocieron al darle hospitalidad. Al acoger a Jesús, Jesús se les entregó por completo, todo él mismo. Le pedían que permaneciera “con ellos”. ¡En cambio, Jesús les pagó permaneciendo “en ellos”!

c. La Eucaristía como culmen y comienzo

El partir el pan no es el final de la historia; al contrario, es el inicio de su auténtica historia. Aunque anochecía, los dos discípulos regresan inmediatamente a Jerusalén, a la comunidad, para dar testimonio. La oscuridad exterior ya no tiene poder sobre la luz que llena el corazón del creyente. La verdadera fuerza de la Eucaristía es la que impulsa hacia fuera, hacia el otro, hacia lo alto.

Esta es la belleza de la fe en Cristo, sostenida por la esperanza y vivida con caridad.